Aumento Pómulos

A medida que envejecemos perdemos volumen fundamentalmente a nivel de nuestros pómulos como consecuencia de la pérdida de volumen óseo del hueso malar y de la caída de la musculatura y piel de nuestras mejillas.
Secundario a lo anterior, los surcos nasogenianos se marcan más y aparecen los papitos y líneas de marioneta alrededor de la boca.
OPCIONES
Las opciones que existen son dos: implantes o rellenos.
Los implantes en el varón aportan un buen resultado pues el efecto implante es un rasgo atractivo en el hombre. Es decir, en el varón sí que es un resultado deseable que el aumento del pómulo se obtenga remarcando las estructuras óseas.
En cambio, en las mujeres, este volumen debe conseguirse a partir de rellenos puesto que es un rasgo especialmente femenino lo que conocemos como “mofletes”. Por tanto, es aumento a conseguir debe ser más dinámico (rellenos) y no tanto estático (implantes).
RELLENOS
Nunca se deberán utilizar productos no reabsorbibles para un aumento de pómulos dados sus efectos secundarios como granulomas, migración del producto, lesiones cutáneas.
Por tanto, las opciones óptimas son ácido hialurónico o grasa autóloga (ver lipofilling).
El ácido hialurónico es actualmente una muy buena opción. Los ácidos hialurónicos actuales de mayor conjugación, es decir, mayor cantidad de puentes de unión entre las distintas cadenas de ácido hialurónico, son lo suficientemente densos como para que el resultado sea duradero (1 año) y aumenten la proyección del pómulo dándole una bonita forma.
El aspecto fundamental cuando se realiza un aumento de pómulo no es tanto depositar el ácido hialurónico en la zona deficitaria a modo de implante sino realizar vectores durante su implantación para aportar tensión igualmente a la piel y que el resultado sea mejor.



