Existen dos tipos de cáncer de piel, los melanocíticos (melanoma) y los no melanocíticos (basocelular y epidermoide). El comportamiento de cada uno de ellos es muy diferente, los melanocíticos son agresivos mientras que los no melanocíticos no lo son tanto.
La sintomatología más común para diagnosticar este tipo de lesiones son los cambios en su aspecto del tipo de prurito (picor), sangrado, cambio de coloración, crecimiento rápido, descamación en su superficie… Ante una circunstancia de este tipo esta lesión debe ser valorada por un médico.
¿Qué son los tumores cutáneos? Imágenes de casos tratados en nuestra clínica:



Tumores no melanocíticos
Son fundamentalmente dos, basocelular y epidermoide o espinocelular. Este tipo de tumores son de un crecimiento lento aunque sean un tipo de cáncer. Estas lesiones tienen muy poca capacidad de metastatizar a distancia. El problema de éstas es que crecen en superficie, es decir, alrededor de su situación invadiendo las estructuras próximas. Aunque su crecimiento sea lento, un descuido en su tratamiento de estos puede derivar en que el procedimiento tenga que ser más agresivo.
Para eliminar estas lesiones se deben dejar unos márgenes, mínimo 2 mm en toda su periferia. Y, por ello, tan impotante como quitar la lesión es saber y poder cerrarla. En ocasiones no se pueden aproximar los bordes de las incisiones realizadas y por ello se necesitan colgajos de piel de sus proximidades (colgajos de rotación) o incluso piel de una zona distante (injerto).









